Los Derechos Humanos son un conjunto de beneficios que garantizan la dignidad humana, cumpliendo un rol fundamental para brindarle a los individuos la libertad que les permite utilizarlo de la forma que ellos deseen. Pero, ¿Qué sucede cuando abusamos de nuestra libertad? Usualmente las leyes son las que evitan ocurra un sobre exceso de incumplimiento que si se ven violadas conllevarán a una sanción indefinida, sin embargo, si antiguamente se buscaba cumplir la ley para que el hombre se sintiese fiel con su sentido profundo, hoy en día es la ley la que debe adaptarse a los individuos y sus necesidades. El presente artículo pretende explicar la presencia de los derechos humanos en la actualidad puesto que frecuentemente oímos, leemos y hablamos que nuestros derechos deben ser respetados a capa y espada ya que nos mostrará una sana convivencia entre individuos, pero detrás de ello parece estar escondido el egoísmo y la arrogancia. Hoy en día ya nadie piensa en cumplir con los derechos de los demás, la respuesta es tan simple como que carecen de empatía pero que, a su vez, reclaman tajantemente al estado sobre actos inmorales como lo son la delincuencia, la corrupción, la violencia, entre otros.
Derechos humanos en la actualidad
Antiguamente la historia nos revela que en la era colonial la relación entre personas fueron construidas sobre el abuso, la violencia e injusticia, además de imponer creencias tanto políticas y religiosas que ninguno podía protestar por temor a ser asesinado a sangre fría. Nada ni nadie podía respaldar a los indígenas porque ni siquiera eran considerados humanos. Enlazándolo con la actualidad, hoy en día uno de los graves problemas es la violencia hacia la mujer, y si bien es cierto, a pesar de la existencia que declara la eliminación de la violencia contra la mujer, esta aún persiste, siendo un disgusto a nivel global que las lleva muchas veces, puesto que no son escuchadas, a marchar por sus derechos para que la violación de estos no quede impune.
Entonces, ¿Por qué el estado tarda en eliminar el exceso de crueldad que atenta hacia ellas? La respuesta aún sigue siendo un enigma que parece estar reglamentado pero no respetado por los ciudadanos. También existe la pobreza, personas que viven en condiciones deplorables y que junto con ello, se exigen a sí mismos a trabajar por largas horas para poder sustentarse económicamente a pesar que el Artículo 24 manifiesta que toda persona tiene el deber de descansar y disfrutar su tiempo libre en vacaciones periódicas. Sin embargo, si la esclavitud de antes se presentada por prejuicios raciales, tratándolas como objetos que podías comprar, vender o canjear; la esclavitud de hoy en día sigue dándose disfrazada por prolongadas horas de trabajo donde ponen en riesgo su salud física y mental, condicionándolos a sufrir estrés. Asimismo, el derecho a contraer matrimonio como lo establece el artículo 16, manifestando que no ocurre restricción, millones de parejas homosexuales no tienen el gozo de poder unirse en cónyuges puesto que son un porcentaje grande de la sociedad con una orientación “diferente” a lo estipulado, negándoles a la vez el derecho a gozar de una familia. Y así existen muchos otros casos de la cotidianidad que evidencian abuso de nuestros derechos.
Por lo tanto, es notorio la importante presencia del Estado, puesto que este debe hacerse responsable de respaldar la seguridad, la participación democrática de toda persona y asegurarse que estos derechos se ejerzan, es decir, no basta la responsabilidad personal sino la universal.
¿Dónde está el punto medio entre la libertad y cumplir con mis derechos?
La idea básica en un principio nació por hacer el bien común entre todos, sin embargo, hasta qué punto uno debe de llegar para no perder su propio bien a favor del bien común. Mientras se sigan garantizando los derechos humanos, aún siguen existiendo condiciones para el progreso de la ciudadanía, misma que es esencial para fomentar la mejora de un país. El bienestar apela al desarrollo, prosperidad y evolución, sin embargo, esta debe encaminarse hacia la realidad, es decir, orientarse hacia la mejora de la ciudadanía para impulsar el desarrollo del individuo. Según Thomas Hobbes (1651) La razón fundamental para la obediencia incondicional de un individuo a una institución estatal radica en su preocupación por la seguridad individual a través del consentimiento humano y divino.
Impunidad e incumplimiento
Por otro lado, los Derechos Humanos van más allá de su existencia escrita, establecida y declarada. Se necesita también encontrar una “fórmula” para lidiar con aquellos que violan los derechos básicos bajo el poder del Estado. Son los funcionarios, políticos, directivos que tienen un labor importante en cuanto a la lucha contra la corrupción, la cual está vinculada a la realización y gozo de los derechos humanos, pero que por otro lado se benefician de la impunidad que se les otorga, fomentando y perpetuando así la corrupción. La impunidad no sólo es propio del gobierno, también es de la sociedad que viola los derechos humanos y a su vez, envía un mensaje de peligro a todo el mundo donde muestran que el abuso hacia estas normas es tolerable y que por ende no reciben responsabilidad de sus actos, lo cual sería contradecir la ética humana. Por consiguiente, crean un entorno propicio para que las personas continúen realizando violaciones y actos nocivos sin miedo a ser arrestados, acusados o castigados.
La moral como promotor de la integridad
Los derechos humanos, por otro lado, parecen estar vinculados con la moral y la ética de la persona; sin embargo, se ha demostrado que poco tiene que ver con la moralidad de los individuos ya que esta va más allá de respetar al otro. La moral se relaciona con las virtudes, el bienestar general y sobre todo del comportamiento y la intención por hacer el bien. Es decir, es la voluntad la que ejerce el bienestar común. Cabe señalar que un aspecto esencial en la moral de la persona es el deber. Los derechos humanos al igual que la justicia son equivalentes al otro, es decir, si se violan los derechos humanos entonces será injusta y por ende la injusticia iría en contra de los derechos humanos, son normas que buscan tener prioridad además de otras (Alexy, 2006, pp. 18) Entonces, si los derechos humanos
son normativos pueden ser fundamentadas. Esto quiere decir que es prioritario para toda persona. Es por esto que la moral puede influir en el concepto de la justicia, pero no puede escatimar a los derechos humanos y la justicia.
Es necesario reflexionemos y cuestionemos lo siguiente, ¿En realidad los derechos humanos cumplen con la responsabilidad de otorgarle seguridad a la ciudadanía? ¿Nuestra libertad se ha convertido en libertinaje?
Referencias
Alexy, R. (2006). "Teoría del discurso y derechos fundamentales", en Agustín José Menéndez y Erik Oddvar Eriksen (eds.), Argumentando los derechos fundamentales, Dordrecht, Springer, pp. 15-29.
Alexy, R. (2013). Derecho, moral y la existencia de los derechos humanos. Signos filosóficos, 15(30), 153-171. Recuperado en 13 de agosto de 2021 de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242013000200006&lng=es&tlng=es.
Hobbes, T. (2000), Leviatán, México, fce.
Martínez, P. (2016). Filosofía política de la Impunidad: reflexiones en torno al marco jurídico para el posconflicto. Revista Via Iuris, Volumen( 21), 149-163. ISSN 1909-5759




3 Comentarios
Wow, la última pregunta me dejó reflexionando, muy buen artículo 😃
ResponderBorrarExcelente artículo, todas las preguntas planteadas son muy reflexivas, es un tema de actualidad que a sido muy bien explicado.
ResponderBorrarLa forma en la que han planteado este tema, me ha sido muy útil para entender dichos temas actuales, buen trabajo! :D
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