Este artículo fue redactado con la intención de reflexionar el conocimiento de las las virtudes y su importancia al seguirse inculcando en la actualidad tanto en individuos y futuros profesionales. ¿Acaso, con los nuevos tiempos, se perdió la importancia de la verdadera comunicación? ¿Es solo el alcance y no la información lo que importa ahora? 


Partiendo desde la visión aristotélica, podemos decir que la virtud es “la disposición o hábito de elegir el medio relativo a nosotros en acciones y emociones, determinado por la razón y tal como lo determinaría un hombre prudente” (Calvo, Ética a Nicómaco, p. 18). En otras palabras, es nuestra capacidad de poder obrar de forma coherente dentro de una sociedad de manera razonable. Sin embargo, ¿Qué tan arraigadas están las virtudes, y cuales de estas, dentro del carácter y el perfil que un buen comunicador debe presentar?


La palabra virtud nace del latín virtus, con raíz en vir, que durante el período grecorromano hacía referencia y se asociaba a la valentía del guerrero o del hombre. Con el tiempo y el desarrollo de una sociedad mucho más consciente de la presencia dentro de esta, el término atraviesa diversos cambios, entre sociales y religiosos, para lograr contemplar todas las cualidades e individuos posibles.


Con lo anterior, es fácil suponer que cualquier persona puede determinar cuales son sus virtudes para dedicarse a desarrollarlas; no obstante, y podemos verlo reflejado en las actitudes de comunicadores que cuentan con cierto impacto en la audiencia, el mal empleo, desarrollo o, incluso, la ausencia de ciertas virtudes pueden convertirse en una problemática bastante preocupante.


Tipos de virtudes

Peterson y Saligman redactan el manual Character Strengths and Virtues. A handbook and classification (2004) con la intención de poder determinar una clasificación de las virtudes dependiendo de la naturaleza y las diversas fortalezas, cómo estos las describen, que la componen.


Gracias a esto, dicha clasificación se compone por 6 virtudes fundamentales y 24 fortalezas, o “virtudes secundarias”, en especial.


La primera, sería la sabiduría y el conocimiento; donde podemos encontrar a la creatividad, curiosidad, la mentalidad abierta, perspectiva y el amor o aprecio al conocimiento. Dirigidas principalmente por el deseo natural del ser humano para aprender del entorno y de los individuos que interactúan en él, esta es una de las virtudes más básicas, pero que, de igual manera, merece un reforzamiento constante y adecuado en todas las etapas de la vida.


La siguiente es el coraje, que incluye fortalezas como la valentía, la vitalidad, la autenticidad, y la perseverancia. En este caso, se involucran la pasión y tenacidad con las que una persona trata y supera diversas situaciones a lo largo de su vida, ya sean conflictivas o metas personales.


Después, la humanidad, donde la inteligencia social, amabilidad y el amor propio y hacia terceras personas toman una gran importancia. Podría decirse que es una de las virtudes más importantes para conseguir formar relaciones profundas con otras personas, aparte que ayuda en la toma de decisiones, ya que no estaríamos siendo sólo conscientes de las consecuencias ligadas al estado emocional de uno mismo, sino también de los demás.


La justicia, por su parte, comprende la capacidad de liderazgo, la facilidad para el trabajo en equipo, además de la consciencia de equidad. El ser humano es un ser social, es por esto que debe de regirse por ciertas habilidades y actitudes para lograr convivir en paz con el resto de individuos de su entorno -familia, amistades, centros de trabajo, instituciones educativas, entre otras.


Como otra virtud encontramos a la templanza, con la que vienen también la prudencia, la autorregulación, la modestia y el perdón. No solo basta con actuar y participar dentro de una comunidad, al igual que con la humanidad y la justicia, la templanza ayuda a que se tenga cierto control sobre las acciones propias para evitar ataques o vulneraciones hacia otras personas y se desarrolla durante toda la vida de un individuo.


Y cómo última virtud fundamental encontramos a la trascendencia, que incluye a la gratitud, la esperanza, el humor, la apreciación de la belleza, la excelencia y la espiritualidad. Esta se basa, principalmente, en la forma en la que se recuerda a una persona o cómo un individuo puede recordar a otro.


Todas estas virtudes, normalmente, son inculcadas desde muy temprana edad de una manera más o menos intensa dependiendo del contexto en el que se desarrolla una persona; sin embargo, también puede pasar que por cualquier motivo, estas virtudes pierdan valor en la forma de actuar y razonar de alguien y terminan siendo olvidadas o dejadas de lado por completo. El comunicador para el desarrollo y el cambio social.


Virtudes vinculadas a la actitud de un buen comunicador

Como menciona Huarcaya en El comunicador para el desarrollo y el cambio social. Apuntes para la construcción de un perfil: 


“En la actualidad la comunicación se muestra como impulsora de un cambio social, que permite, a la comunidad fortalecer su organización social, participar en la toma de decisiones referidas a su propio desarrollo y en definitiva hacerse dueña de su propio destino” (2006, pag. 3)


Esto quiere decir que la labor de un comunicador, o un profesional que se dedica a manejar cualquier tipo de medio de comunicación, debe de centrarse en brindar información verídica y clara para el público al que se dirige debido a la influencia o impacto que puede llegar a tener dentro de una comunidad.


Es por ello que se vuelve necesario que un comunicador, considerando la importancia de su rol, cuente con algunas virtudes, nacidas a partir de las fundamentales, que puedan reflejarse tanto en su trabajo cómo en la forma en que este se presente hacia el público.


  1. Responsabilidad.

La consciencia de tener que cumplir con un objetivo de la mejor forma posible es una cualidad que fuera de respetarse bastante en el campo laboral, es una muestra de la seriedad con la que un comunicador se toma su trabajo.

  1. Asertividad

La neutralidad es una de las cosas más importantes para poder informar o compartir información; es por ello, que incluso cuando se tiene que interceder entre dos o más bandos, el manejo de las emociones personales para la resolución de conflictos y la transmisión de información.

  1. Respeto

Independientemente de su posición u opinión sobre una situación o persona, la importancia de poder seguir con ciertos roles sin que involucre desprestigiar o menospreciar a otra persona es una virtud bastante valorada en la actitud de un comunicador. Lo primordial es siempre mostrar la información de la forma más veraz posible, no el demostrar que se tiene la razón.

  1. Confianza

Un comunicador simplemente no puede demostrar temor de la información que comparte, al contar con una parte de investigación previa, se vuelve importante que la forma en la que se informa sea acompañada con una seguridad que avale y apoye visualmente la veracidad de los datos.

  1. Creatividad

Encontrar una forma atractiva de transmitir información es actualmente una enorme prioridad, tomando en cuenta el contexto en que ahora la sociedad está viviendo día a día, la necesidad de que mayor cantidad de público llegue a recibir dicha información, se buscan infinidad de maneras innovadoras para conseguirlo.

  1. Persistencia

La búsqueda de información puede ser un proceso bastante largo y exhaustivo, sin embargo, el mantenerse firme a alcanzar el objetivo de que el público reciba buena información es una virtud principal en un comunicador.

  1. Dignidad

Al igual que el respeto, el hecho de querer tener la razón sobre lo que se informa, no puede estar por encima de la dignidad de una persona, ya que en vez de transmitir conocimientos o datos relevantes, lo único que se estaría promoviendo es el morbo en cualquiera de sus formas.

  1. Entusiasmo

Como ocurre con la confianza, cuando se transmite o comparte con una actitud mucho más dinámica es más sencillo que quede más tiempo en la mente del espectador o público. No necesariamente significa demostrar euforia excesiva, sino, que se note el interés que hay detrás de esa investigación y datos.

  1. Justicia

Va centrada en el sentido de que los datos reales sean los que se comparten con el público, sin intenciones de que los consumidores puedan tomar una decisión predeterminada o que formen un tipo de ideal para favorecer o desprestigiar a algo o alguien. 

  1. Autonomía

La capacidad de una persona para autogestionarse, controlarse y actuar de forma independiente es una de las cualidades o virtudes más importantes. Esto es lo que hace que un comunicador pueda ser reconocido y realmente deje una marca en el público junto con la información que comparte. 


Redactado por  Fabiana Vargas.

Citas textuales

Arístoteles (2001). Ética de Nicómaco (Calvo, J.L, Trad). Editorial Alianza. (Obra original sin fecha)

Huarcaya, G. (Ed.). (2006). El comunicador para el desarrollo y el cambio social. Apuntes para la construcción de un perfil (Vol. 5). Revista de Comunicación.

Verdugo, V. C., Fonllem, C. T., Ortiz-Valdez, A., & Sing, B. F. (2013). Las virtudes de la humanidad, justicia y moderación y su relación con la conducta sustentable. Revista latinoamericana de psicología, 45(2013), 363–374. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4665216

Virtud. (s/f). Recuperado el 21 de septiembre de 2021, de Etimologia.com https://etimologia.com/virtud/