Muchas veces pensamos que es necesario estudiar ciencias de la comunicación para comunicar algo, trabajar en un noticiero, redactar algo. Pero no siempre es así. Muchas personas que han estudiado otras carreras ajenas a comunicaciones se han ido incursionando a este maravilloso mundo de las comunicaciones. El propósito de este articulo será averiguar si aquellas personas de otras especialidades o carreras poseen alguna de las virtudes que serian recomendables que tuviera un comunicador.

Campo M. (2018) nos cuenta las declaraciones del ganador del premio nobel de literatura, Gabriel García Márquez, el cual decía que el mundo se separa en dos conjuntos: los que saben contar historias y los que no saben. García nos especifica que puede ser cualquier tipo de historia; Pero en realidad, se dividen en los que ya aprendieron la habilidad de poder comunicar y por otro lado los que lamentablemente no han podido dominarla.  Lo que nos quiere decir García Márquez es que una persona puede tener muchos conocimientos; sin embargo, quizás no sabe la manera de poder captar la atención de los receptores. Pero también hay personas que saben contar bien las historias y al tener este don, probablemente las personas que lo escuchen logren entender correctamente el mensaje del emisor. Entonces, podemos deducir que si el mundo se divide en los dos grupos mencionados, quiere decir que hay profesionales ajenos a la carrera de Ciencias de la Comunicación que tienen el don de comunicar correctamente debido a que poseen la capacidad de saber transmitir correctamente un mensaje.

En el Perú, tenemos el ejemplo de diversos abogados que se han incursionado al mundo de las comunicaciones, muchos de ellos trabajan redactando en distintos medios del país y también en programas de radio y televisión. Por ejemplo, Aldo Mariátegui estudió derecho en la PUCP, incluso tiene doctorados en ciencias políticas en universidades extranjeras. Sin embargo, nunca ejerció la carrera de abogado. Mariátegui llegó a ser redactor del diario El comercio en Perú y Cinco Días en Madrid. Otro caso es el de Humberto “Beto” Ortiz estudió derecho en la Universidad de Lima; sin embargo, nunca terminó la carrera. En una entrevista comentó estudió dicha carrera por obligación de sus padres. Él veía con envidia la otra facultad donde salían las cámaras y entrevistaban a celebridades.

Quizás el siguiente ejemplo es el más conocido de todos. Guido Lombardi, excongresista de la república, quien en sus inicios estudió derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú y posteriormente sacó un doctorado en historia en la misma casa de estudios. Pero posteriormente, Lombardi se metió en el mundo de las comunicaciones estudiando un taller de radio y televisión en el Instituto de Radio y Televisión de España, sin embargo, nunca llegó a estudiar comunicación social. Eso no impidió que Lombardi sea uno de los periodistas más reconocidos de las ultimas décadas, llegando a conducir programas periodísticos como Panorama y Pulso, además de programas matinales como Buenos Días Perú. ¿Pero porque los medios de comunicación confiaron en estas personas sin haber estudiado ciencias de la comunicación? ¿Acaso dominan algunas virtudes que tienen los que si estudian dicha carrera?

Veamos si existen algunas virtudes de los comunicadores. Manuel Campo Vidal (2018) en su libro “Eres lo que comunicas” nos afirma que para comunicar correctamente es necesario dominar 2 poderes llamados: El poder de la palabra y El poder de la emoción. Con respecto al primero, el autor nos afirma que una palabra puede cambiarlo todo, debemos saber cuidar una palabra y no caer en el error de que hablar mucho significa que va a convencer a cualquiera. En realidad, si el orador sabe usar las palabras correctas a si sean pocas, podrá persuadir a sus receptores. El segundo poder llamado “emoción” es saber darles energía a tus palabras. Si un comunicador no da vida a sus mensajes, es probable que los receptores no le presten la suficiente atención. Es menester mencionar que también este libro nos menciona que para dominar dichos poderes, también es necesario dominar dos contrapoderes de la comunicación: El poder del silencio y el poder de escuchar. El autor nos hace énfasis en que un comunicador debe saber cuando callarse y cuando no, por eso nos pone el ejemplo de diversas celebridades que fracasaron o pasaron momentos incomodos por no saber guardar silencio en momentos claves. Nos ponen como ejemplo a un expresidente de Republica Dominicana llamado Hipólito Mejía, quien años más tarde de su primer gobierno volvió a presentarse como candidato. Pero no logró llevarse la victoria, pues diversos especialistas afirman que si se hubiera quedado callado en algunos momentos, quizás pudo haber ganado. Lamentablemente su desbordamiento verbal lo hizo perder.

Pero nosotros también podemos poner ejemplos que han sucedió en nuestro pais. Por ejemplo, lo que sucedió en las elecciones presidenciales en el año 2001. Un periodista entrevistó al padre de la candidata Lourdes Flores. Posteriormente, el señor anunció comentarios racistas del candidato Alejandro Toledo llamándolo “auquénido de Harvard”, quizás si en esta breve comunicación el señor Flores hubiera guardado silencio, la historia hubiera sido otra con Lourdes Flores y las elecciones presidenciales. Un ejemplo más reciente fue lo que pasó en el año 2016 con los hermanos Fujimori. Transcurría la segunda vuelta electoral, y el hermano de Keiko cometió un terrible error al afirmar que en caso no gane su hermana, él postulará a la presidencia en las elecciones posteriores. Este suceso le costó muchos votos al partido de Fuerza Popular, pues las personas empezaron a creer que el verdadero propósito del partido era llegar al poder como sea. Este no es el único inconveniente que ha tenido el Fujimorismo por no saber guardar silencio en momentos claves. Ese mismo año Keiko en un medio de comunicación aseguró que en el 2021 no habrá ningún candidato que se apellide Fujimori. Sin embargo, cinco años después volvió a postular a la presidencia. Personas que anteriormente habían votado por esta candidata, no lo volvieron a hacer afirmando que ella no cumplió con su palabra de no postular. Quizás si se hubiera quedado callada, otra seria la historia.

Conclusión 

En el presente articulo podemos concluir que hay personas que han estudiado otra profesión como derecho  y aun así se adentraron a las comunicaciones para jamás salir de ahí. Es probable que muchos de estos personajes que mencionamos tengan algunas de las virtudes que mencionó Manuel Campo Vidal, y al tener ciertos atributos se pudieron haber interesado por querer comunicar. Quizás algunos tengan dos, otros tres o incluso una, pero por algo entraron al mundo del periodismo y se quedaron ahí. A un comunicador le tiene que gustar hablar y comunicar, pero la intención no basta. También hay que saber aprender a escuchar, a hacer silencio en momentos precisos. Porque de nada le sirve a alguien saber del poder de la palabra y de la emoción si es que no se guarda el silencio adecuado o no escuchamos al otro participante de la conversación. 

Redactado por Omar Carrera.

 Hoja de vida. Guido Lombardi (2006). Congreso de la república del Perú

https://www4.congreso.gob.pe/congresista/2006/glombardi/_hoja-vida.htm

Campo, M. (2018). Eres lo que comunicas. Los diez mandamientos de un buen comunicador. RBA

https://books.google.com.pe/books/about/Eres_lo_que_comunicas.html?id=IULODwAAQBAJ&printsec=frontcover&source=kp_read_button&hl=es-419&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false